Columnas / por

El museo de los vibradores

Joani Blank es una de mis ídolas personales y pionera en el campo del placer femenino.  La fundador de la tienda Good Vibrations, nació en Boston, en 1937, agarró su colección de vibradores antiguos e instaló un museo, Antique Vibrator Museum, en San Francisco donde muestra los artefactos que buscó durante más de 20 años viajando por ciudades como Honolulu o MorganTown.

Sus aparatos que datan del año 1800 a 1970 también los exhibe en el museo online y fueron usados originalmente para curar “la histeria femenina” mediante la inducción al  paroxismo histérico como le llamaban los médicos al orgasmo. Eso, hasta que en 1952 la Asociación Americana de Psiquiatría reconoció la función sexual femenina como una actividad normal de la mujer.

El primer vibrador lo diseñó el médico estadounidense George Taylor quien patentó el “primer motor de vapor de masajes y aparatos vibratorios” en 1869. Ya en 1900, el asunto se pegó un vuelo y se comenzaron a fabricar vibradores conectados a la electricidad. Era plena época de los electrodomésticos así que ya funcionaban a corriente la máquina de coser, el ventilador, la tetera y la tostadora. Y el vibrador no podía quedar fuera de tremenda tecnología.

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Columnas / por

Encuentran pornografía rupestre

 

*Ilustración de Milo Manara.

En el Valle del Río Vezere encontraron dibujos que tienen 37 mil años de antigüedad, en una caverna. Y claro, habían algunos animales, unos caballos locos, y también, ejem, dibujos de unas vaginas.

Los arqueólogos los describen como círculos alargados que tienen una línea al medio, y que se repiten varias veces en toda la caverna. Me los imagino y no sé si realmente es pornografía o son mensajes extraterrestres. Y bueno, no olvidemos la imagen que ahora todos tienen en la cabeza: cavernícola pajero.

Dicen los científicos:

“Estas imágenes se ven en toda la caverna. También hay imágenes simples, de perfil de animales, incluyendo caballos y leones o gatos grandes”.

Noticias / por

Censo Japi Jane: Encuesta de Sexualidad

Nuestro amigo João Henrique Moldenhauer hizo un estudio sobre la sexualidad de la mujer brasilera. Y nos pidió ayuda para hacer ahora un estudio de sexualidad en Latinoamérica y necesita que desde Chile le contesten esta encuesta al menos 1000 personas.

Las Japi Chicas ya contestaron y les puedo contar que se van a demorar 20 minutos más o menos en completarla. Pero es entretenido hacerlo y despierta algunas dudas sobre cuáles son realmente las preferencias de uno. Porque cuando tienes que decir la verdad, tienes que estar seguro seguro de lo que quieres.

Así que bueno, ayude a una buena causa, a ver si en poco tiempo más le podemos entregar una respuesta entretenida y nueva de cómo son los chilenos de verdad en la cama.

Si usted es varón, para contestar la encuesta tiene que hacer clic acá.

Si usted es dama, conteste con un clic acá. 

Detective de las Pasiones / por

Swing Blues

Pensaba en la posibilidad de contratar una secretaria  –es algo en lo que pienso frecuentemente por el puro ejercicio de fantasear, porque la pega de detective no me da como para subcontratar seres humanos–, cuando entró un tipo de unos 50 años, gordo y algo calvo, pero con un caminar que demostraba haber tenido una juventud físicamente exitosa, junto a una mujer de unos 37, guapa, fina, al parecer tímida pero encantadora. ¿Es usted Ronald Cabrera? Me preguntó él. Tomen asiento, por favor, les respondí.

El asunto es que el señor A. era un empresario importante, o al menos eso entendí mientras me detallaba su historia –momentos en que me preocupé más del escote de la señora B.–, y como todo viejo con plata, aburrido de la rutina matrimonial, convenció a su mujer de que expandieran sus límites amatorios, abriéndose a las posibilidades de la novedad. Fue así como entraron a un club swinger, a través de internet, que les permitió cumplir sus fantasías.

Asistieron a esos encuentros, normalmente en casas de veraneo lejos de Santiago, quince veces y pasaron por las distintas etapas: la culpa, la vergüenza, el silencio, la aceptación, el goce, la adicción. En esos encuentros, ellos gastaban mucho dinero en alcohol y comidas y luego procedían a las habitaciones en donde el señor A. se separaba de la señora B. para rencontrarse bañaditos y satisfechos unas horas después. Desde la primera reunión, ellos escogieron una pareja más joven, de unos 30 años ambos, y todas ocasiones en que se intercambiaron las parejas, lo hicieron con los mismos, aceptando un código secreto y justo.

Pensé en algún momento que se trataría de un típico caso de enamoramiento, aunque es raro encontrarlos en situaciones como esta, más que nada porque el swinger solo obedece al deseo y la fantasía de romper las normas. Es lo único que lo motiva y excita. Sin embargo, lo que aquí ocurrió fue otra cosa: ambos, el señor A. y la señora B., comenzaron a sentir una extraña picazón en sus partes privadas. A los días confirmaron lo peor: la pareja perfecta y open mind había contraído ladillas.

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