Columnas, Detective de las Pasiones / por Ronald Cabrera

Porno amateur

Aunque no lo crean, Ronald Cabrera ha tenido que resolver los casos más insólitos relacionados con las sábanas y frazadas de este país. Así no más, este pechito, el detective de las pasiones, es algo así como el Sugar Ray Leonard de la investigación privada.

Hace unos años tuve que entrometerme entre los calzones de Joyita y Mamut, dos jóvenes en la medianía de los 20 años, ella francamente hermosa, dotada de formas sinuosas, él bastante menos agraciado estéticamente, pero con un pene de 24 centímetros. Habían logrado hacer de sus encuentros amatorios su propia pyme. Mamut fue de niño adicto a la pornografía y es por eso que apenas conoció a Joyita, quien trabajaba en un café con piernas, las conexiones lógicas hicieron su parte.

Ambos, con sus ahorros, compraron un dominio en la internet, y comenzaron a subir pedazos de sus videos pornográficos. Apenas 15 segundos de “Joyita montada en Mamut”, o “Joyita en cuatro”, o “Mamut le da a Joyita por el culo”. Fueron los primeros tres mediometrajes que tuvieron a disposición de quienes estuvieran dispuestos a comprarles el material.

Por supuesto, la empresa, que crecía mes tras mes, se fue al carajo cuando Joyita se enamoró de otro y se largó al norte, llevándose con ella los videos que tenían reservados para seguir funcionando como socios comerciales. Mamut vino a mi oficina. Encontré a Joyita un par de semanas después.

No ha sido el único caso, poco después me tocó resolver el caso de Ignacia Undurraga, una joven de clase alta que había engañado a su novio de cuatro años. El cornudo no encontró nada mejor que subir a un foro erótico cada uno de sus videos íntimos grabados con su celular. Eso, en teoría, porque tras la investigación, descubrí que no había sido él, si no su hermano menor que a escondidas había dado el privilegio a los usuarios de la internet de inmiscuirse en las zonas más privadas del pelolaisismo.

El tema, queridos lectores, es que no son pocos los que disfrutan no solo de ver a una pareja follando frente a cámaras, sino que además buscan romper los códigos de la privacidad. Asimismo, hay muchos que disfrutan de mostrarse, teniendo sexo, frente a desconocidos. El porno ya no es solo un negocio, sino que una experiencia liberadora, gracias al ciberespacio, que nos permite enfrentarnos a los límites morales y legales.

El porno amateur, vendría siendo algo así como la democratización del porno. Y es por eso que es posible encontrarlo en países como este Chile.

Debo reconocer que son de mis casos favoritos, porque antes de ponerme a resolver, lo primero es observar bien las pruebas, y como creo ya haber dicho, no hay nada más motivante que ver a dos desconocidos dándose frente a una cámara.

2 Comentarios para “Porno amateur”

  1. Falco dice:

    Que bellos los cuerpos de ambos en la fotografia.

  2. Andrea dice:

    Tremenda columna! Me dieron ganas….

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