Confesiones desde Narnia / por Juan A. Puntové

Un problema de largo

En la última entrega, nuestro aproblemado protagonista tuvo un encuentro hetero-curioso, luego uno de frentón gay, y sigue intentando conquistar el dolor en la penetración. Intentó tomar jugo de naranja, pero eso a nadie le importa.

Despierto con la cabeza dándome vueltas y levemente con nausea. Me duele el cuerpo, en particular la cabeza. El nutricionista ya no está, el dolor tampoco. Me levanto trabajosamente y cuando voy al baño, sale un líquido rojo y viscoso.

Me estoy desgarrando por dentro.

Tomo una aspirina y me preocupo de terminar con la caña. Me baño, tratando de sacar el olor a vodka del cuerpo. Realmente, no puedo nada más. Quizás es hora de ir a tomar desayuno, pero tan solo la idea de comer me da náuseas. Opto por un café y un cigarrito. Luego, como a las 5 de la tarde, salgo a caminar. Termino tan lejos que opto por tomar metro de vuelta a mi casa.

Ahí, en el metro, noto a un tipo alto, guapetón, mirándome. Se acerca. Apretujados en el metro, mi poto termina encima de su pico. Largo. No grueso. Ni grande. Solo largo. Me mira a los ojos por el reflejo. Le guiño el ojo. Se baja conmigo. Terminamos en mi departamento.

Es colombiano, dice que le encantan los peludos, mi cintura. Besa bien. Lo llevo a la cama. Me besa y me masajea de nuevo abajo. Me excita el largo de su pene. Se pone un condón y entra fácil, de una. Toca el punto G interno de los hombres y siento cómo me masajea la próstata. “Son 22 centímetros”, me susurra preocupado. Y la hueá me encanta y me dejo llevar.

COSA DE ANCHO… O DE LARGO?

“El tema no es el ancho, sino lo largo”, me había dicho una amigo. Y la verdad es que después del colombiano, concuerdo. Tengo una entrada apretada, que a algunos le duelen incluso, porque soy muy apretado. Entonces que sea flaco, pero largo, que me frote de la forma correcta, que me caliente lo suficiente y que sepa lo que hace.

Con el colombiano logré poses que nunca me hubiese animado a intentar. Sacaba la mitad y luego lo metía de una. Bien lubricado, no era un miembro delgado, sino del grosor perfecto. Y lo hacía perfecto. Porque a algunos le calienta un pene grueso y largo, pero yo sé por experiencia que eso duele. O al menos, a mí me duele. Así que de ahora en adelante, solo tipos que la tengan larga y no tan gruesa. Veremos cómo me funciona…

4 Comentarios para “Un problema de largo”

  1. Real Fenix dice:

    jaja…buen dato para los amigos…

  2. marcela dice:

    excelente relato…si pues, en gustos no hay nada escrito y somos todos , hombres y mujeres tan diferentes que solo podemos esperar complementarnos…..y para eso…..la experiencia une la fuerza……ajjaja

  3. Chico indie soltero busca | confesionesdesdenarnia dice:

    [...] en mi celu, aparece un mensajito, que dice: “Juntémonos. Soy el colombiano”. Chucha. Sí, ese de 22 centímetros. No recuerdo en qué minuto le di mi celu, ni por qué estaba tan caliente. Pero ahora andaba más [...]

  4. solange dice:

    22 cms..?? y luego te quejas del dolor , es solo mental

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