Columnas / por Partuzar

Montréal: eres más que Leonard Cohen, poutines e inviernos fríos.

Desde que era muy chica recuerdo que tenía una fijación con Canadá. En ese momento no pensaba en ninguna ciudad específica, sino más bien en el país en general.

Llegué a vivir a la ciudad más grande: Toronto. Al principio estás embobado, todo pasa a una velocidad supersónica, los tranvías son lindos y hay conciertos bacanes todas las semanas.

Ahora vivo en Montréal, y noté inmediatamente la diferencia entre ambas ciudades. Acá la comida es más rica, la ciudad más pequeña y hay una vibra de locura en el ambiente. Es algo bastante inexplicable.

Otra diferencia es que acá se nota harta gente queer. Es decir, personas que no se rigen por la heteronormatividad, ni tampoco, por lo masculino o lo femenino. Por ejemplo una chica luce como chico y le gusta ser llamada “ellos”, no él ni ella. Esto sucede con hombres y mujeres. Están situados entre medio de ambos sexos.


Al escribir esto pienso que puede sonar como una moda, pero es algo que va más allá de los pokemones. Por ejemplo, antes de mi vida canadiense siempre iba al supermercado y comenzaba a oler los desodorantes de hombre. Me quedaba largos minutos pensando cuál comprar. Finalmente nunca compraba nada porque pensaba: “ay no, son de hombre”.

Ahora uso productos etiquetados para un público masculino. Pienso que siempre estuve bien alejada de los patrones femeninos y me niego a seguir usando desodorantes con flores. Mi “body wash” es catalogado para hombres también y me encanta. Nunca en mi vida había tenido el cuerpo tan suave, y nunca me había producido tanto placer la mezcla de esos aromas con mi propio olor.

Hasta las chicas con las que trabajo me dicen todo el tiempo: “chilena que hueles bien”.

Creo finalmente estar comprendiendo mi fijación con este país. La apertura de mente, el respeto hacia los demás, la ruptura de esquemas y el no tener miedo a experimentar con uno mismo son un must de cada día.

Hay que ser valiente para atreverse a ser distinto, pero no sólo por serlo, sino porque siempre tuviste ciertas ideas en tu cabeza, como unos deseos locos de experimentar pero la sociedad siempre se encargó de decirte: esto es para los niñitos y esto para las niñitas.

Montréal: eres más que Leonard Cohen, poutines e inviernos fríos.

Un Comentario para “Montréal: eres más que Leonard Cohen, poutines e inviernos fríos.”

  1. Toyotomi dice:

    Canadá: más que jim carey y celine dion

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