Post escrito por:Catalina Ramirez

Sabemos que el orgasmo femenino puede ser una pequeña bestia difícil de alcanzar. A diferencia del orgasmo masculino, que es bastante sencillo (pista: el pene). El clímax puede ser más complejo para nosotras las damas. Pero para conmemorar esta celebración, es que armé esta lista con principios básicos que nos ayudarán a entender mejor, desde la teoría y quién sabe… luego a la práctica.

1. Etimología del placer: la palabra orgasmo es de origen griego y significa “lleno de ardor”

2. Los médicos dicen que: son contracciones musculares rítmicas y reflejas cada 0,8 segundos que descongestionan la acumulación de la sangre en la zona genital. Un orgasmo dura en promedio de 6 a 10 segundos.

4. Y nosotras decimos que: acá no hay “tallas únicas”, cada una de nosotras lo vive y experimenta de maneras diferentes. Nuestra sexualidad es tan única como nuestra huella digital.

5. El clítoris es el responsable: se encarga de decodificar los estímulos y desencadenar nuestros orgasmos. Esa pequeña “perlita” tiene 8.000 terminaciones nerviosas (versus el pene que tiene 4.000) y mide alrededor de 13 cm hacia dentro de la vagina. Su única función es otorgar placer, de hecho, él es el detonador de cualquier tipo de orgasmo que tengamos: ya sea vaginal o del punto G.

Casualmente hoy he visto circular en distintos medios (en un matinal, en un segmento de la radio y compartido en varios de los muros de facebook de mis amigos) una nota que nos habla acerca de los 8 beneficios de tener sexo diariamente.

Si bien comparto lo que se postula en la columna, en la cual se señala que tener sexo a diario previene las posibilidades de desarrollar un cáncer y que ordena los ciclos menstruales de las mujeres- entre otros, me parece un poco peligroso que una actividad tan ligada a lo emocional (ojo, que ni siquiera hablo de amor) se ponga en el orden de los números. Es que es tanto nuestro afán como seres humanos modernos de cuantificarlo todo, de medir, de encontrar soluciones y respuestas inmediatas que finalmente metemos todo dentro de un mismo saco. Tener sexo a diario, como la pildorita que mejorará nuestra vida de manera mágica.

Los medios nos ordenan lo que es adecuado, las revistas nos entregan estadísticas que nos hacen cuestionarnos. ¿Si no pertenezco a tal porcentaje estaré mal? ¿seré normal? ¿padeceré de algún tipo disfunción? No existe un ideal de frecuencia sexual igual para todos.