Post escrito por:Isidora

No es la primera vez que escribo esto. De hecho, creo que cumplí la mayoría de mis propósitos sexuales del año pasado, donde destacaban “aprender a hacer un lap dance” y “tener orgasmos en otras posiciones”. Bien por mí. Ahora que se vienen otros 365 días, esta es mi propuesta de objetivos sexuales (en las supersticiones siempre se enlistan 12 cosas, por los doce meses del año. En este caso no serán tantas, pero tú puedes agregarle las que quieras).

Hacer Ejercicios de Kegel → Hablando con la verdad, este es el único propósito de año nuevo que nunca cumplo, y que vuelvo a replantearme cada vez que hago esta lista. Porque ejercitar el suelo pélvico ES importante, trae muchos beneficios y además es necesario para la vida futura. Además, en Japi Jane hay muchas alternativas para poder ayudarte con el ejercicio, por lo que debería ser sencillo. El problema es que siempre se me olvida hacerlo, hasta que leo la palabra Kegel en algún lado y ahí mismo empiezo a apretar y soltar, como si 10 repeticiones al año sirvieran de algo. Este año, quiero mantener en forma mi suelo pélvico, para tener mejores orgasmos y no hacerme pipí de vieja. He dicho. Voy a buscar mis Moon Balls.

Leer más Literatura Erótica → Leer el 50 Sombras de Grey es una puerta de entrada para muchos otros libros del mismo estilo. De hecho, existen varias imitaciones, con hasta los mismos colores de portada. Pero resulta que la Literatura Erótica no es algo nuevo, existe desde hace muchísimo tiempo, y tiene grandes exponentes. Son libros clásicos, entretenidos, y sobre todo: puedes sacar buenísimas ideas para hacer realidad. Además, te calientan más que el porno según yo, por lo que se le saca harto beneficios. Algunos títulos: “Lolita” de Nabokov, “Las Edades de Lulú” de Almudena Grandes, “El Amante de Lady Chatterley” de David H. Lawrence, o cualquiera de los diarios de Anaïs Nin.

Me imagino a alguien motivándose a hacer el amor escuchando el soundtrack de Star Wars y me da una mezcla de vergüenza ajena y ataque de risa. Y no es que se me haya ocurrido pensar en una pareja nerd haciendo realidad la fantasía de Princesa Leia esclava porque sí, es porque la banda sonora de Star Wars figura en la lista de canciones más escuchadas por la gente al momento de tener sexo, aunque usted no lo crea.

Esta es una encuesta que hizo Spotify a través de su sitio web (para los usuarios anglosajones eso sí), en el que le preguntaban a la gente por sus preferencias. El resultado: Dirty Dancing en el número uno. Específicamente la canción que canta Patrick Swayze “She’s like the wind”. Repito: la gente tiene sexo –se calienta –escuchando la voz de Patrick Swayze.

Tomémonos un momento para reflexionar sobre este hecho, escuchando la canción en cuestión:

No sé ah, pero esto no me sorprende tanto.

Según un nuevo estudio, las lesbianas tienen más orgasmos que las mujeres heterosexuales y bi sexuales, aunque en conjunto, el género aún tiene menos orgasmos que los hombres.

El estudio, publicado en el Journal of Sexual Medicine, encuestó a 1497 hombres y 1353 mujeres, sexualmente activos en los últimos 12 meses. Los participantes respondieron sobre su orientación sexual, su género y el porcentaje de orgasmos que tienen con una “pareja familiar” (o sea, pareja estable, ¿se entiende?).

Según el artículo, publicado en el Huffington Post, no existen muchas variaciones entre los hombres: “hombres heterosexuales reportaron un 85.5% de orgasmos, hombres gay un 84.7%, y bisexuales un 77.6%”. Con las mujeres, en cambio, los números fueron muy distintos entre orientaciones sexuales. Las mujeres heterosexuales reportaron tener un orgasmo un 61.6% de las veces, mientras que las bisexuales llegaron a un 58%, y las lesbianas un 74.7%, el más cercano al masculino, pero aún bajo en comparación.

La baja frecuencia de orgasmos en mujeres es un poco desilusionante, pero hay que reconocerlo: no es sorprendente. Muchas veces se habla del orgasmo femenino como si fuera la piedra filosofal, cuando en realidad las cosas no deberían ser tan así. Los investigadores creen que la frecuencia de orgasmos es más alta en lesbianas porque “las lesbianas se sienten más cómodas y están más familiarizadas con el cuerpo femenino, por lo que en promedio, son mejores para inducirlo en sus parejas”.

Todos nos hemos parado frente al mesón de la farmacia para admirar la variedad de preservativos que ofrece el mercado. Hay distintas marcas, colores, sabores y tamaño. Pero que estén ahí, al alcance de tu billetera, no quiere decir que sean para ti.
Acá, algunos datos que necesitas conocer para elegir el condón perfecto, y las opciones que se presentan cuando quieres variar un poco.

Tamaño
Todos creen que lo tienen grande. De hecho, muchos hombres que conozco dicen haberse probado alguna vez la talla XL. Lo que no se sabe tanto, o no es tan común que se ande ventilando por ahí, es que puedes incluso tenerlo más chico del promedio. Saber tu “talla” de condón es fundamental para una buena experiencia sexual. De hecho, un estudio del año 2010 que realizó el Kinsey Institute for Research of Sex, Gender and Reproduction, reveló que condones de otras tallas duplican el riesgo de perder una erección, tener problemas para lograr el orgasmo (para los dos), y que el condón se rompa o se resbale, lo que disminuye los efectos anticonceptivos. Además, es incómodo ocupar una talla que no es la tuya, obvio.
Un truco para que determines tu talla, es tomar un rollo de papel higiénico, y meter adentro tu pene erecto. Si sobra espacio, es porque necesitas un condón de talla pequeña. Si es que está todo bien, eres promedio. Y si es que te queda apretado, es porque necesitas una opción XL.
Si tienes una historia de romper condones, entonces prueba una talla más grande la próxima vez que vayas a la farmacia.

Delgado y Ultra Delgado
Si quieres calentar las cosas sin tomar muchos riesgos, estos son buena opción. En verdad, casi todo el mundo los prefiere. Para muchas parejas, entre más delgado, más cerca estamos a la experiencia sin condón. Además, son 100% seguros, porque los preservativos extra delgados pasan por los mismos testeos rigurosos, así que protegen igual que si fueran muy gruesos.

Al momento de elegir a tu amigo y compañero, el Señor Lubricante, tienes que tener en consideración distintos factores como tus preferencias, en qué lo vas a ocupar, cómo ocuparlo y las características del producto. Así que lee con atención, porque acá te ayudamos para que elijas entre las dos categorías más populares: silicona o en base de agua.

Lubricante de Silicona
Los lubricantes de silicona, como el Pleasure Potion de la línea Kamasutra, son populares porque son suavecitos, no son pegajosos, tiene una textura rica, duran mucho más –porque el cuerpo no absorbe la silicona-, y te dan la sensación de “acolchonar” mejor el roce.
Eso sí, ojo con qué tipo de lubricante de silicona compras. Porque la silicona está hecha a base de arena, y por lo tanto, si es que compras uno chanta, te puede salir más “granuloso”, y causarte heridas en el cuerpo, aumentar irritaciones y riesgo de infecciones.
Es mejor que certifiques uno bueno, como el que te mencioné de Kamasutra, que están comprobados por doctores.

El poder de la mente: la clave del éxito. Seguro alguna vez alguien te dijo: “decrétalo”, o “cree que va a suceder y sucederá”. A mí incluso una vez me dijeron que te puedes comer una hamburguesa del Mc Donald todos los días y adelgazar, si es que crees de verdad que tu cuerpo está perdiendo peso.

La mente es tan poderosa, que incluso se logró demostrar que aquellas mujeres que creen en la capacidad de un vibrador para otorgar un orgasmo, no sólo tienen más probabilidad de tener uno, sino que también de tener más.

Todo se resume en que tienes que creer en el poder de tu vibrador para obtener mayor satisfacción sexual. Al menos así lo dice un estudio reciente del Sexual Health Promotion de la Universidad de Indiana, donde un 75% de las mujeres y un 80% de los hombres, contestaron que los vibradores son una manera fácil de obtener un orgasmo para ellas, y que son “parte sana de la vida sexual de una mujer”. Ojo, que menos de un 10% de los entrevistados pensaban que la mujer podía hacerse adicta o dependiente del vibrador.

Me acuerdo hace un tiempo, en internet, pululaba una tabla sobre cuántas calorías te gastabas al, por ejemplo, bajarle el cierre del pantalón a alguien. Obvio que era una tabla de mentira, basada en expectativas. Ésta en cambio, es real. Y sí, tener sexo es un buen ejercicio.

Según Anthony D. Karelis, profesor de ciencia del ejercicio en la Universidad de Quebec en Montreal, el mito dice que quemas 100 calorías por relación sexual. La realidad es otra, aunque está tan cerca del ideal que es emocionante: los hombres queman alrededor de 4 calorías por sesión. Mientras que las mujeres, 3. Si el sexo dura 25 minutos promedio, tienes 75 calorías tirando.

No está nada de mal. Según estos cálculos, tener sexo califica como “ejercicio moderado” y por lo tanto equivale a jugar tenis en pareja o subir el cerro con tranquilidad.

Soy una fan de las parodias porno, aunque ahora que lo pienso nunca he visto una (no me llamen el fin de semana, preveo una maratón en mi destino).

Pero las hay de todos los gustos: Superman, Batman, hasta The Big Bang Theory tiene su propia versión XXX. Ahora eso sí, esta suena más interesante que muchas de las anteriores por dos cosas:

1) Siempre hemos querido más escenas de sexo en Game of Thrones, y eso que tiene hartas. Pero de alguna manera, HBO deja con las ganas.

2) El actor principal, interpretando a Jon Snow, será el conocidísimo James Deen -quien incluso está hoy por hoy incursionando en el cine convencional, a lo Sasha Grey.

Siempre escucho eso de que los mariscos te ponen redi, o que el chocolate sirve para aumentar la libido. Mitos y leyendas de la sexualidad que se van pasando de boca en boca pero que nunca podemos del todo constatar, porque pasan muchas veces a funcionar a punta de efecto placebo.

Me puse entonces a averiguar sobre esto de la comida afrodisíaca. Y lamentablemente compañeros, no existe. No hay en este mundo que habitamos, ni una sola comida o droga que haya tenido un efecto positivo en aumentar el deseo en una persona, al menos según los estudios gringos.

Lo malo de todo esto, es que si a buenas y a primeras pensabas que una pastillita para el efecto placebo podía servirte al menos para la “psicología del deseo” (acabo de inventar el concepto y suena súper inteligente, bravo por mí), te cuento que la FDA gringa explicó que todas esas hierbas medicinales, o pastillas “naturales” afrodisíacas son muy malas para tu salud. De hecho en 1999 por ejemplo, existía el mito de que la famosa Spanish Fly era la solución para los problemas de libido, pero en realidad causó 4 muertes, además de daños irreparables en el sistema urinario a muchas personas.

Esta semana empecé un nuevo proyecto, un hermoso proyecto radial llamado “Subela Mañana”, que se escucha online desde las 9 a las 11 todos los días.

La gracia del programa, que hago junto a la Gabi Flores, a quien conocí cuando trabajamos juntas en Rock & Pop, es la buena onda de tomarte un café con tus amigos en la mañana, sólo que tus amigos están en la pega o moviéndose por Santiago o tal vez en sus casas conectados a internet. Por eso mismo, invité a la Cata, nuestra Japi Cata, como panelista del programa.

Todos los viernes, haremos esta sección, “Consejos de una Japi Chica”, en el que hablaremos de sexo y relaciones de pareja, ella dará su visión a las inquietudes que la gente nos plantee, y lo pasaremos bien, tal como cuando nos juntamos a almorzar.

Las palabras crean realidad, y el día a día, como lo ve la artista Sophia Wallace, está cargado tanto de negatividad en referencia a tener genitales femeninos, como a la ignorancia sobre el funcionamiento de nuestro clítoris.

En una movilización artística que acaparó la atención de las redes sociales, esta artista visual ha estado desde hace menos de tres semanas en una campaña llamada Cliteracy, que busca revindicar, a través de la información y de la creación de nuevas palabras, las verdades sobre aquella semilla de amor que tenemos entre las piernas.

Con el video que está más abajo, ella explica varias de sus posturas, siendo la que más me ha llamado la atención, su reflexión sobre la pornografía y el trato del clítoris: “Es un dilema curioso observar la paradoja donde por un lado, la mujer es la metáfora primordial de la sexualidad, su uso satura la publicidad, el arte y el imaginario erótico colectivo. Aún, el clítoris, el verdadero órgano sexual, es virtualmente invisible. Aún en la pornografía, el clítoris es tratado como opcional, casi raro, ‘wow’, le está haciendo un gran favor a la mina”. Wallace de hecho remata al decir que muchas veces las mujeres se avergüenzan al pedir acción en el clítoris para complementar la penetración.

Con hartas referencias a las maravillas del sexo oral, la repercusión de la película Deep Throat en Estados Unidos, y una importante escena de violencia intrafamiliar, se nos presenta el nuevo trailer de la película Lovelace, protagonizada por Amanda Seyfried.

El film se centra en la historia de la actriz porno Linda Lovelace, una mujer del Bronx que se convirtió en una de las actrices porno más famosas del mundo al aparecer en la película de 1972, Deep Throat.

La película muestra la vida de Susan Boreman, nombre real de Lovelace, desde los 20 años hasta los 32, enfocándose en cómo llegó a hacer porno, las razones de su fama, y muy especialmente la relación con su esposo, Chuck Trevnor, interpretado por el gran Peter Sarsgaard. Esta es la parte dramática de la historia, dado que él la maltrataba y la obligó -después del éxito de la primera película -a seguir haciendo pornografía.

En un último giro de eventos, mis amigos encuentran desagradable que sea tan abierta con mi vida sexual. Algo que me ha dado que pensar, porque mis inquietudes sobre el tema han estado presentes desde mi primer orgasmo y ellos en mi vida desde los 16.

Independiente de eso, no logro del todo entender cuál es el problema con hablar sobre sexualidad, o sobre las propias experiencias. Si alguien me pregunta sobre mis panoramas para la noche, yo respondo “Voy a ir a un motel con mi pololo porque hace tiempo que no tenemos espacio propio, ¿y tú?”, no lo hago por molestar o por sacar pica. Es mi verdadero panorama y no entiendo que eso le moleste a la gente, menos a los “amigos”.

Entiendo que no toda la gente sea así, que hay algunos más pudorosos que otros. Pero personalmente cada vez que me pasa algo divertido, o si es que tengo una duda, o si es que tengo algo que me da vuelta en la cabeza con respecto a sexo, lo cuento y pregunto. Lo que no entiendo es que sea molesto al punto de que ya no quieras conversar con alguien. No es como que estés hablando de caca o vómito mientras el otro está comiendo. Es simplemente sexo.