Artículos de Juan A en Japi Blog

Actualización erótica


La columna pasada, @Juanapuntove bloqueó de su existencia a M., su amigui, y siguió adelante con su vida (lo puede leer en su blog personal, pero M., es historia). También decidió volver a los ruedos, pero eso, a nadie le importa.

Miro mi reloj nervioso. Prendo un Malboro Light. Me voy a juntar con un rugbista. No el más buen mozo, pero sí un tipo piola. Cuando llega, es un tipo más bien bajo, buenos brazos, stocky. Como apretado. Compacto, pero sexy. Pedimos un café y hablamos un rato. Tiene su atractivo y de repente me mira fijo a los ojos y me dice: “perdona, pero qué gana de besarte esos labios”. Y yo me descoloco, pero sonrío coqueto. Y ahí él me dice que vive cerca, quiero pasar? Y yo lo miro fijo y me quiebro un poco, pero digo, ¿por qué no? Igual tiene algo, y vamos a su casa y me besa con fuerza, me muerde un poco los labios y en un dos por tres estamos en su pieza, él se pone un condón y sin sacarse la polera me sienta encima de él, de su pico, y todo duele, porque se me ha olvidado un poco como culear, o quizás este tipo no sabe seducir ni calentar. (TIP NARNIANO: Cuando penetre a un segundo o tercero en invierno, refriéguese las manos y masajee su pico y luego el ano. En esta época hace frío y algo calientito es más bienvenido).

Cuando acaba, me dice que tiene un compromiso y me queda mirando con cara de “ándate”, y eso hago, me voy, y me doy cuenta que necesito una actualización erótica, un update en los quickies que hace tanto tiempo que no tengo, porque parece que he olvidado la técnica, la práctica, el feeling con el sexo esporádico one time wonder. Y lo quiero de vuelta.
(más…)

Un variante sexual

En el capítulo anterior, el atadoso twittero @Juanapuntove hizo un trío con su mejor amigui, y la cosa se complicó. También pasó una semana a base de cigarros, pero eso, a nadie le importa .

Hay un hombre alto, flaco que camina por Lastarria, con un bolso. No es feo. Solo raro. En el bolso tiene gatos. Así, en plural. Y ese voy a ser yo algún día. El loco de los gatos. En una ecuación donde el error siempre parezco ser yo (porque soy, según C.V., la norma, y no la excepción, y ningún hombre cambia realmente por ti), la soledad y los gatos parecen ser un buen resultado sumatorio. Eso y el vodka.

“Me rendí”, le dije a C.V en su minuto. “Llevo de los 16 años, buscando al tipo bacán, y estoy chato, estoy exhausto, dónde cresta está??”. C.V. está un poco ebrio. Yo estoy un poco ebrio. Y claro, se me olvida que en esta ecuación de soledad= gatos + vodka, falta una variante sexual: el pico. El pico distorsiona toda ecuación, perfecta o imperfecta. Y me hace pensar en que todo es siempre más complejo. Me despido de C.V. y salgo a la vida. Nada importa.
(más…)

Trío infartante

La semana pasada @Juanapuntové dijo que quería ser bueno, pero se perdió en la noche capitalina. También sigue twitteando mierda, pero eso, a nadie le importa.

Once de la noche en Station. Me junté con M., P., K., y F., a beber y pelar. Hace mil que no los veo, y entre risas y champaña, y me entero que F. está saliendo con alguien y M. también. Le pidieron pololeo y dijo que sí. Entonces me cae el alcachofazo, sin anestesia: M. no quiere estar conmigo, no ahora, nunca. No soy suficiente para él, quiere a un tipo mino y yo no soy ese tipo. Me hago el desentendido, sonrío: “Yo me rendí de jugar a mino, juego a interesante. No seré mino, pero soy interesante”, y M. ríe y yo sonrío y salgo a fumar, solo.

Ahí pienso: lo único que he hecho es pelar a mi amigo que no tiene la culpa de que yo esté así. Es un tipo que es un buen amigo, simpático, clever, buena onda. Solo que él prefiere a otro tipo de persona. Y eso está bien. Respiro y soy genuinamente feliz por él. Los invito a todos al cine la próxima semana. Y soy capaz de ir a bailar con M. y F. y beber y vamos a ExTantra, y entre champaña y baile, M. dice que no está tan convencido del mino y yo le doy un beso, simple. Luego F. besa a M. y yo a F., y los tres nos besamos en simultáneo y nos vamos juntos y hacemos un trío infartante, yo lamiendo mientras M. penetra a F. y luego los tres besándonos y yo encima de M., y luego de lado, y en el baño y dolor y placer y nada.
(más…)

Renacimiento sexual

En el capítulo anterior, nuestro protagonista dietético y twittero (@Juanapuntové) tuvo una epifanía y piensa que tiene que ser menos promiscuo, aunque digan que está en su ADN. También intenta no fumar, pero eso, a nadie le importa.

Despierto con el sol en la cara, el manubrio incrustado en las costillas y la palanca de cambio en un lugar poco santo, semi desnudo. Me estiro y mi chaqueta queda hecha una caca en el piso del BMW de mi padre. Busco mis zapatos, y no los encuentro. Maldigo en silencio. El mierda se robó mis zapatos. Respiro hondo y manejo a Santiago desde Marbella, y paro en una bomba de bencina picado, porque es el segundo par que pierdo. Esto de renacer no está yendo muy bien. Ok, no me tiré a nadie del matri, ni me embriagué tanto, pero esto es lo que trae el renacimiento sexual? Menos zapatos, menos sexo, menos alegría, más errores? El himen me está creciendo de nuevo, soy casi virgen, pienso mientras prendo un cigarro que boto casi de inmediato. No puedo apagarlo. No tengo zapatos.

“Pero por qué te metiste con él??”, me dice P., y yo indignado le digo que claramente no parecía uno. “Pero por qué no te hiciste amigo de él antes??”, y yo le explico que las mujeres son amigas. Los hombres, amigos con ventaja. Y filo, parece que es hetero, y P. se ríe. “Si te robó los zapatos, es un hombre hetero gaycurioso, o un hombre gay heterocurioso!”. Yo no entiendo la diferencia, pero P. se ve asqueado con mi ingenuidad y pide otro vodka y crostinis. El mesero me mira y yo digo: “Quiero unos nuggets de pollo, papas fritas, extra grande, y champaña”. El mesero y P. me miran decepcionados. “Tus decisiones últimamente dejan mucho que desear”, dice P., frustrado.
(más…)

Viernes de miedo


La semana pasada nuestro gordito twittero @JuanaPuntove amenazó con salir a bailar y pasarlo de miedo. También conoció a un virgen de 22 años, pero eso, a nadie le importa.

Amenacé con muchas cosas, pero no pasó nada. O sea, sí, pasaron cosas, salí con C.V a bailarsh, pero nunca llegué a ExTantra. Fue un viernes de miedo: me asaltaron en el proceso. Ando con miedito y medio tiritón, pero no importa. Me junto con una amiga a hablar de mi vida de perdición con un francés que me hizo el candelabro alemán (TIP NARNIANO: cuando los amarren, que sea arriba de las muñecas, para que no se note tanto). Le digo que fue todo muy entrete y exciting y totalmente cool-fashion-hipster y ella me dice que qué onda. “Te gustaría salir con alguien que ha hecho la mitad de lo que tú haces?”, dice escandalizada. Y
bueno, la odio. Obvio que no. Quiero que la otra persona no sea puta, como yo. Yo no quiero ser así de promiscuo tampoco. Quiero orden y vida y un pololo mino con quien tener mucho sexo. Así que se acabó. De hoy en adelante, nada de locuras.

PROMISCUIDAD GENÉTICA

“A lo mejor tu genética sexual te impide ser fiel”, me dice J., un amigo puto que es puto de veris. “A lo mejor la promiscuidad está en tu ADN”, dice. “A ti te botaron en la cabeza cuando eras guagua?? Dónde tení el coagulo?”, le digo, indignado. “No te piques porque no puedes ser un hombre serio”, dice J. “Dice el puto con más esquinas! Me estay hueveando??”, pregunto, indignado. “Yo sé que ando buscando sexo porque me gusta y lo paso bien y vivo de eso”, empieza a explicar, y yo interrumpo, irónico: “Claro, el sueldo te lo gastas en puras cosas necesarias, como poppers o coca”. “Tu tema es que no necesitas sexo. Lo estás usando para validarte. Y Juanpa… eres más que eso. Te da para más. Tienes neuronas, no eres gordo, como dices, tienes onda, eres clever, mino… para de acostarte con cualquiera pa’
no sentirte solo! Si te da lata estar sin mino, podemos hacer algo piola los viernes… ver una peli, escuchar música… nada sexual”, ofrece. Lo miro emputecido: “No, sorry, voy a estar ocupado comiéndome un moco”. Y me paro picado, pago y salgo.

Más tranquilo pienso que J. tiene razón. Ya no quiero hueveo. No quiero penetrar ni que me penetren. No quiero sexo por un tiempo. Y quizás es culpa de S.B., un tipo que a los 22 años sigue siendo virgen como María Magdalena (porque no, no le creo todavía que sea virgen). Todo lo que dice tiene sentido. Que mientras menos hueviados, mejor. Y mi pregunta de oro: ser promiscuo me hace mala persona? Soy odiable por eso? El resto de mis amigos dejarían de hablarme si supieran todas mis andanzas? Alguien, querría ser mi pololo si cachara todo? Y con eso suspiro inseguro, un poco con pena, porque la pregunta de fondo es: Alguien sería capaz de quererme a mí sin tirar conmigo? Alguien querrá aprender a amarme?