Buenas vibras: Testimonios

Secretos de mujeres que usan vibrador. ¿Se pasa muy, muy bien? Habla una casada satisfecha y una soltera feliz.

Basket o vibes

La casada

“Tengo dos vibradores, ambos regalos de mi marido. Uno me lo dio hace seis años y el otro, ahora último. Uno es rosado y blando. El otro es morado y parece una herradura. No me gusta que tengan forma humana, me da nervios. En estos seis años sé que la ventaja del vibrador es que nunca se va antes que tú, aunque las pilas fallan a veces. Lo uso sola y con mi marido. ¿Qué es mejor? Mmm, es distinto.

Cuando es parte de un juego entre los dos es bueno, pero cuando sólo es para satisfacerme a mí, mejor lo hago sola, pensando en que tengo sexo con el equipo de fútbol completo o con uno que me gustó al pasar. En pareja lo uso unas tres veces al mes, pero si estoy sola pueden ser tres a la semana. Mientras más húmeda mejor. Lo recomiendo a cualquiera que no tenga ganas de explicarle a otro dónde queda su punto G. A mi marido le encanta que lo usemos. Le dan celos, lo que es divertido y estimulante. Claro, el vibrador no incluye el factor sorpresa y, lejos, el sexo compartido es lo mejor. Las mujeres que lo tildan de antinatural tienen razón: no es natural. Pero eso no significa que sea malo. El celular tampoco es natural. ¿Qué se pierden? La oportunidad de que la experiencia dure lo que ellas quieran y de la manera que quieran”.

La soltera

“Mi vibrador es un delfín azul de unos 12 cm de largo y 3 de ancho. Me costó $ 30.000 y me da confianza porque es alemán. Me lo compré hace menos de un año de puro curiosa. Lo pasaba bien en la cama, pero imaginaba que podía haber algo diferente.

La primera vez que lo usé me maté de la risa y hasta unas lágrimas me salieron de puro placer y asombro. Nunca había tenido un orgasmo como aquél. Fue como abrir una puerta.

Como estoy soltera, lo uso unas tres veces por semana. Con mi novio lo he usado una sola vez. A veces no fantaseo, simplemente cierro los ojos y siento. Otras veces, cuando alguien me ha tirado una vibra erótica por ahí, llego derechito a buscar el vibrador para darle buen término al asunto.

Lejos, un hombre enamorado es lo que más me calienta en la cama. El vibrador jamás te dirá algo al oído ni pone cara de placer cuando te entra. Pero es la mejor forma de autorregalarse placer y toda mujer debería tener uno de estos aparatos. Debería convertirse en el regalo oficial para la quinceañera o algo así. No hay riesgo de embarazo ni de enfermedades de transmisión sexual ni temor a no fluir por estar con unos kilos de más o por no haberte depilado. Voto por el vibrador”.

* Por Andrea Lagos. Publicado en la Revista Paula, Octubre 2007