Cacha Cotidiana en Japi Blog

Tensión sexual

Dos personas se conocen recién y se caen súper mal. O no es que se caigan mal, como que chocan todo el tiempo. No se entienden las tallas, entre que se coquetean y se tiran mierda. Y uno de lejos observa y piensa en que la verdad es que esos dos se quieren puro dar. Como cuando uno de chico decía “Quién te quiere te aporrea”.

Y digo que de lejos porque cuando uno está en la situación ni cacha.
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Quedar con las ganas


Quedar con las ganas debería estar penado por ley. Una mujer que quede con las ganas debería demandar a su mino.

Eyacular parece que es más fácil que acabar de una mujer y cuando estai un rato esperando la cochiná y quedai con las ganas, dan ganas de matar al culpable. Ya, está bien, si a todos nos pasa, pero reiterar esta conducta o hacerlo adrede “Ay no, mejor no tiremos” es para asesinar a cualquiera.
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Ley del embudo

A ver chiquillos, esta cuestión de la ley del embudo no me gusta nada ¿Cómo es eso de que a ustedes no más les gusta? Si igual es hasta más fácil decir felación a cullilinguis, pero hagan un esfuercito. Si tanto como a usté le gusta, a nosotras también. Y harto.

Porque ya, la “niña” es más delicada, complicada, llena de recovecos, lo sabemos, pero… ¿Sabía usted que es más fácil lograr el ansiado y esquivo orgasmo así? Y ahí ganamos todos, usted sabe.
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Peos sentimentales

Estás en lo mejor y la mente te juega una pasada y pah, se te escapan los sentimientos. Y se te escapa un “te quiero”. O más grave: un solemne “te amo”. Y no es que sea grave decir lo que uno siente, sino que no estaba preparado.

Y te quedas congelad@ , porque no estaba presupuestado, porque no era el momento, porque es algo que todavía no hablaban, porque se te salió y se vio como fuera de contexto. Pero ahi está, ya fue, qué le vas a hacer.
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La primera vez siempre es hueviá

No estoy hablando de la primera-primera vez. Estoy hablando de la primera vez con ese alguien. Estoy hablando de cuando después de un flirteo instantáneo o de unas cuantas salidas, pah, terminas teniendo ese gran momento con otra persona por primera vez.

Te pones torpe, y no todo te resulta bien o todo sucede demasiado rápido. Y podrías enjuiciar y decir “aquí la cosa no tiene futuro”. Yo apuesto en que a la primera no siempre resulta y que en un 97.5% de las veces, la segunda es mejor.
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El polvo retrospectivo

OK: cuando teníamos 15 años, probablemente nuestros súper pololeos tenían que ver más con una cosa sentimental y romántica que con andar tirando. O si, pero no con la perspectiva de ahora.

¿Quién no ha tenido la fantasía de un polvo retrospectivo? Esa de juntarse con ese que te hizo chillar corazoncitos en la guata y por cosas de la vida, se te esfumó y derrepente en el Paseo Ahumada o en Facebook, aparece. Y se encuentran. Y se agregan y un me gusta pa allá otro me gusta pa acá, tomémonos una chela y chuta que éramos pavos en esa época y otra chela y pah: terminar recordando lo que no teníamos recuerdos.

Terminamos teniendo un polvo retrospectivo, por los años que pasaron y sobre todo por los polvos que nunca fueron.

El Ranking

A los veintitantos, ya hay más de algún personaje con quién comparar. Uno de una u otra manera tiene un ranking, donde puede categorizar los polvos. Y aquí no tiene que ver ni el cariño, ni la buena onda, ni las relaciones que duraron más tiempo si no con quién lo pasaste mejor.

Y a veces puede ser quién lo tiene más grande, quién dura más, pero sobre todo quién performanticamente hablando la hace mejor. Porque de repente ese que lo tenía chiquitito pta que se movía bien o ese que la tenía monstruosa, tenía menos brillo que zapato de gamuza. O ese flaquito te dejó sin aliento o ese affaire te dejó marcando ocupado porque era lejos mejor que tu habitual.
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El viejaculieísmo

Dicen que después de mucho rato de no tirar, comienza esa enfermedad que no es de transmisión sexual sino todo lo contrario: tienes esa sensación de volver a ser virgen.

Como que pierdes el trainning, se te echa la yegua, no te depilaste más, empiezas a andar con esos calzones de abuela que tenías al fondo del cajón, total filo, si no estai en nada y ni por si acaso vislumbras algo en el camino. Es como si el himen se re-tejiera, y ahi estás, no cachando nada las señales de la vida por un polvo, como que ya ni te interesara.

Te quedas como virgen, inocente, como que si te tiran los cagaos no cachai y no respondía de vuelta. Como que después de un rato de desesperarte por falta de acción, bajan las pasiones y quedas en un sopor sexual. Como que no andai con la cochiná viva ¿Se entiende? Te vuelves lentito y derechamente en una vieja culiá.

PD: Estoy segura que eso tal vez es lo que le pasa a las viejas culiás, esas bien alegonas, rezongonas y pesadas. Esas que te hacen parar del asiento en el metro o te huevean porque andai con una falda muy corta. Esas que irónicamente (y lo más probable) es que no culeen nunca.

Temporada alta

Y llegó el verano. Y llegó el calorcito, y los vestiditos y las faldas. Y llegó ese jueguito de andar sin ropa interior debajo o que toda ropa desaparece con un puro cierre ¡Yupi!

Nada de panties de mierda (al contrario de lo que pasa en las películas lo menos sexy que hay a la hora de sacárselas), calcetas de lana, calzoncillos largos, ni menos camisetas que impiden una buena agarrá de tetas.
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Una simple y complicada pregunta: ¿vamos?


Una cosa no es sólo tener dónde ir (como en el post ¿Y pa dónde nos vamos a tirar?) para lo cual hay un paso previo: el simple hecho de ir. La decisión de ir o no ir es muy difícil, por más que nos hagamos los bacanes, nos hacemos muchos cuestionamientos: que el lugar, que si me depilé, que si ando con condones, qué voy a decir mañana, ando trayendo desodorante, y qué me va a decirla amiga, y …

¿Cuántas preguntas hay antes de tener sexo con alguien que no es tu pareja habitual? Uno tan mina que se pone y piensa en cosas que ni deberían importar tanto. Pero qué, aunque la haga, se piensa en algún momento.
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El clásico me han contado…

Cimentar una conversación en base a la justificación es torpe. Si va hacer algo, hágalo, si no no, lo mismo que si va a contarlo. Pero claro, a veces a uno se le salen datos que son medios vergonzosos y no queda otra que tirar la pelota pa otro lado.

Porque a todos nos han contado algo, todos tenemos “un amig@ que…” ha hecho cosas que nosotros jamás reconoceríamos hacer.
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Que se te rompa la cama

Hay camas gigantezcas donde te pierdes y hay otras que son tan chicas que estás obligado a hacer cucharita. Hay camas que huelen a sexo y otras a sueño. Hay camas de mierda que suenan y desconcentran y otras que por mucho que hagas lo que hagas, no se mueven.

Hay de esas con rueditas que salís volando si no la tienes frenada; y hay otras que hacen tanto atado que lo mejor es tirar el colchón al suelo. Hay camas para dormir y otras para follar hasta que se te acaba el mundo. O casi.
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Calentura intelectual

Kevin Johansen tiene un poco de razón: hay veces que lo que te calienta no es tanto el aspecto físico, ni menos aún la billetera o incluso (pese a los pronósticos) una mega-expertise en la cama. Lo que atrae muchas veces en la otra persona es lo que intelectualmente te pueda provocar.

Te parece interesante lo que dice, como lo plantea, con cuánto tino y sensibilidad trata temas de importancia mundial. Desde qué te dijo a qué se dedica y como le brillan los ojitos cuando te lo dice te revoluciona las hormonas. Su brillantez e inteligencia empieza a humedecer algo más que tus neuronas. Y con esto no quiero decir que el resto de adjetivos pierdan importancia: es simplemente que hay veces que la palabra puede generar más que mil otras cosas más.
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Sólo un condón

Es tarde (madrugada) y sólo hay un condón (sí, ese que cuidadosamente está en el no-tan-fondo de tu cartera). En la bomba de bencina de la vuelta por alguna razón NO tienen y la hormona ahi, pidiendo acción.-PUTA LA HUEÁ- pensai.

Porque hacerlo así no más hace ratito dejó de ser opción y sabes que en esta ocasión -justo en ESTA ocasión- el panorama pintaba para harto. Y puta la hueá de nuevo, no hacerlo tampoco es opción: sabemos que un cariñito loco no va a ser suficiente, que te podría dar un infarto con tantas ganas que están ahi, apretujadas esperando por el maldito (pero necesario) forrito.
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El día después de (tirar)

Además de probablemente un gran sueño, ocurren algunas cosas el día después del sexo: efecto reflujo post-coital o simplemente recuerdo de día siguiente. De repente estás mirando la tele y te viene el flash de él arrancándote la ropa.

Estás en el banco y te da una mezcla de risa y pudor acordarte de lo que le decías al oído mientras, mientras bailaba encima tuyo. Estás hablando con tu santa madre y te acuerdas que con esa misma boquita…(si, eso mismo que estás pensando)
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