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Muchas veces me han preguntado en relación a algunas prácticas sexuales ¿Está bien hacer esto o está mal? Qué hacer y qué no en la actividad sexual es una decisión personal. Mientras exista respeto por uno mismo y por con quien (o quienes) se está, entre adultos cada cual es libre de hacer lo que desee. Sin embargo muchas veces esas preguntas apuntan por un lado a ciertos límites impuestos por una educación sexual represiva y por otro a la presión de la pareja por realizar cosas que no necesariamente uno desea.

En relación a los límites de nuestra educación creo que es fundamental el ser coherente con los propios valores, sin embargo estos pueden cambiar en relación a algunas normas morales que nos inculcaron. Por ejemplo, hay personas a las que les dijeron que debían llegar vírgenes al matrimonio y luego se dan cuenta de que eso no les acomoda. Ante eso es bueno preguntarse ¿Lo que me dijeron mis padres/escuela/religión sobre lo que debía ser la sexualidad me sigue pareciendo correcto? Y luego actuar desde los valores personalmente se sientan adecuados, que pueden incluir o no lo que nos han enseñado.

Otra pregunta que puede surgir es: ¿estando en una pareja que hacer si uno de los dos quiere realizar una práctica sexual y el otro no? En este punto es importante considerar que el estar en pareja no otorga el derecho sobre el cuerpo y la sexualidad del otro. Es decir no porque exista una relación la otra persona está obligada a realizar algo que no desee. Es cierto que en pareja a veces se puede hacer algo sin que sea lo que a uno más lo excita por hacer sentir placer al otro. Sin embargo esto debe ser siempre libre y consentido, no bajo presión. Pero si ya se convierte en algo que produce desagrado o uno se siente presionado/a es momento de decir que no y no obligarse a realizar cosas que no se quieran hacer.

Si bien cada persona tiene sus preferencias individuales sobre que le gusta sexualmente, luego de escuchar a cientos de mujeres hay un tema que se ha repetido frecuentemente y es que muchos hombres no saben cómo tratar el clítoris.

El clítoris es un órgano cuya única función es el placer sexual y tiene más de 8.000 terminaciones nerviosas. Es más grande de lo que se ve, ya que lo que sobresale es sólo el glande. Si bien viene de la misma estructura en el desarrollo dentro del útero que el pene, tiene mucho más concentradas las terminaciones nerviosas que el pene. Es por eso que es mucho más sensible y para la mayoría de las mujeres un estímulo muy directo sobre este puede no ser placentero e incluso ser molesto.

Si bien existen diversos métodos anticonceptivos, cuando se trata de cuidarnos de las infecciones de transmisión sexual la única opción que existe es usar condón. Lamentablemente para algunos hombres el usarlo se les hace difícil e incluso les puede hacer perder la erección. Si bien la pérdida de sensibilidad que produce el condón es menor, acostumbrarse a usarlo puede ser difícil y el ponerlo puede “cortar la inspiración”.

¿Qué hacer para evitar que esto suceda? Para que no sea un trámite que saqué del contexto erótico es bueno incluir el condón como parte del juego sexual en pareja, tenerlo lo más a mano posible antes de iniciar el encuentro y que el ponerlo no sea una tarea solitaria. Una buena opción es que lo ponga la pareja o que mientras se lo pone a sí mismo continúen las caricias y estímulos por parte del compañero/a.

Si bien tradicionalmente el hacerse cargo del método anticonceptivo ha sido una tarea de la mujer, los cambios en los roles de género han llevado a que cada vez más hombres consideren que es una tarea que debe ser compartida si se está en pareja estable y un tema también de ellos cuando tienen actividad sexual en contextos ocasionales.

Actualmente la oferta de anticonceptivos para mujeres es mucho más amplia que para los hombres, lo que se debe por un lado a que se comenzó a investigar más tarde en las posibilidades para ellos debido a temas culturales y por otro a que ha sido más difícil técnicamente el crear un buen fármaco.

Sin embargo actualmente existen dos posibilidades de anticoncepción masculina. Uno es el condón, el que si se usa correctamente, tiene una buena eficacia tanto en la prevención del embarazo como en la transmisión de infecciones. Este no tiene contraindicaciones, salvo la alergia al latex, que se puede superar usando los de poliuretano, como el Skyn de Lifestyles.

El estrés es uno de las causas que puede generar la disminución del deseo sexual tanto en hombres como en mujeres. Cuando el ser humano se somete a una situación que interpreta como estresante, se activan una serie de mecanismos que generan en la persona la energía necesaria para la lucha o la huida, limitando la utilización en otras partes del cuerpo prescindibles en ese momento. Una de esas funciones que es inhibida es la respuesta sexual

En sí mismo, el estrés es una respuesta natural de nuestro organismo que nos prepara para actual ante situaciones de emergencia, y por lo mismo es un buen mecanismo de adaptación. Sin embargo lo natural sería que fuera un estado pasajero ante una amenaza concreta, pero en esta sociedad muchas veces vivimos en un estado de estrés constante, lo que genera diferentes problemas, siendo uno de ellos la baja del deseo sexual.

Todos nos hemos parado frente al mesón de la farmacia para admirar la variedad de preservativos que ofrece el mercado. Hay distintas marcas, colores, sabores y tamaño. Pero que estén ahí, al alcance de tu billetera, no quiere decir que sean para ti.
Acá, algunos datos que necesitas conocer para elegir el condón perfecto, y las opciones que se presentan cuando quieres variar un poco.

Tamaño
Todos creen que lo tienen grande. De hecho, muchos hombres que conozco dicen haberse probado alguna vez la talla XL. Lo que no se sabe tanto, o no es tan común que se ande ventilando por ahí, es que puedes incluso tenerlo más chico del promedio. Saber tu “talla” de condón es fundamental para una buena experiencia sexual. De hecho, un estudio del año 2010 que realizó el Kinsey Institute for Research of Sex, Gender and Reproduction, reveló que condones de otras tallas duplican el riesgo de perder una erección, tener problemas para lograr el orgasmo (para los dos), y que el condón se rompa o se resbale, lo que disminuye los efectos anticonceptivos. Además, es incómodo ocupar una talla que no es la tuya, obvio.
Un truco para que determines tu talla, es tomar un rollo de papel higiénico, y meter adentro tu pene erecto. Si sobra espacio, es porque necesitas un condón de talla pequeña. Si es que está todo bien, eres promedio. Y si es que te queda apretado, es porque necesitas una opción XL.
Si tienes una historia de romper condones, entonces prueba una talla más grande la próxima vez que vayas a la farmacia.

Delgado y Ultra Delgado
Si quieres calentar las cosas sin tomar muchos riesgos, estos son buena opción. En verdad, casi todo el mundo los prefiere. Para muchas parejas, entre más delgado, más cerca estamos a la experiencia sin condón. Además, son 100% seguros, porque los preservativos extra delgados pasan por los mismos testeos rigurosos, así que protegen igual que si fueran muy gruesos.

Para comenzar es importante saber que la penetración vaginal no debería doler, si esto sucede es que algo no está funcionando bien. La vagina en reposo es pequeña y con el proceso de excitación aumenta de tamaño además de lubricarse. Si la excitación no es suficiente entonces puede haber dolor por el roce que se produce por la sequedad y también debido a que no tiene el tamaño suficiente.

Si hay una excitación suficiente pero no hay lubricación adecuada, lo que puede suceder por causas tales como efectos de medicamentos o la menopausia, puede haber dolor y se soluciona con lubricante.

Sin embargo hay ocasiones en que hay buena excitación con adecuada lubricación y aun así hay dolor ¿Qué puede estar sucediendo? Hay diversas causas tanto físicas como psicológicas que pueden causar este problema. Ante esta situación lo primero es tener una evaluación ginecológica para descartar que sea una patología de ese tipo la que cause el dolor dentro de las que se encuentran las infecciones y la endometriosis, entre otras.

Sabemos que el orgasmo femenino puede ser una pequeña bestia difícil de alcanzar. A diferencia del orgasmo masculino, que es bastante sencillo (pista: el pene). El clímax puede ser más complejo para nosotras las damas. Pero para conmemorar esta celebración, es que armé esta lista con principios básicos que nos ayudarán a entender mejor, desde la teoría y quién sabe… luego a la práctica.

1. Etimología del placer: la palabra orgasmo es de origen griego y significa “lleno de ardor”

2. Los médicos dicen que: son contracciones musculares rítmicas y reflejas cada 0,8 segundos que descongestionan la acumulación de la sangre en la zona genital. Un orgasmo dura en promedio de 6 a 10 segundos.

4. Y nosotras decimos que: acá no hay “tallas únicas”, cada una de nosotras lo vive y experimenta de maneras diferentes. Nuestra sexualidad es tan única como nuestra huella digital.

5. El clítoris es el responsable: se encarga de decodificar los estímulos y desencadenar nuestros orgasmos. Esa pequeña “perlita” tiene 8.000 terminaciones nerviosas (versus el pene que tiene 4.000) y mide alrededor de 13 cm hacia dentro de la vagina. Su única función es otorgar placer, de hecho, él es el detonador de cualquier tipo de orgasmo que tengamos: ya sea vaginal o del punto G.

Si bien la actividad sexual no es la causa directa por la que se genera una infección urinaria, ya que es por bacterias que no son de transmisión sexual, en algunas mujeres las relaciones sexuales pueden facilitar que se produzca una. Esto sucede porque las bacterias que las causan están en las deposiciones y pueden quedar en la zona.

Luego, al tener contacto sexual, por el roce se facilita que suban por la uretra hacia la vejiga generando una cistitis. Hay mujeres, que por el lugar en que tienen la salida de la uretra, tienen más facilidad de que el roce de la actividad sexual haga que entren las bacterias.

¿Qué hacer si eres de las mujeres a las que fácilmente se les produce una infección urinaria luego de la actividad sexual? Una buena medida es orinar después de hacerlo con el objetivo de que, al bajar la orina por la uretra, se arrastren las bacterias. También es importante nunca realizar penetración vaginal luego de la anal ya sea con el pene, dedos o juguetes; sin antes haber cambiado el condón o haber realizado un lavado cuidadoso.