Japi Jane en La Hora

El proyecto encabezado por Jane Morgan (de Japi Jane), diseñadores de la Universidad Adolfo Ibáñez y el sexólogo Rodrigo Jarpa, usará nanopartículas de cobre.

Chiricoca, tapaculo, picaflor de Juan Fernández, martín pescador, carpintero negro, loro tricahue y chucao fueron los pájaros nativos que inspiraron al primer juguete sexual chileno, el que fue ideado por Jane Morgan, la dueña de la famosa tienda Japi Jane.

Para materializar el proyecto, Morgan trabaja codo a codo con gente de la escuela de Diseño de la Universidad Adolfo Ibáñez y con el sexólogo Rodrigo Jarpa.

“Buscamos que fuera un vibrador amigable para las parejas, que no intimidara a los hombres y que fuera capaz de hacer volar. Nos centramos en la fauna chilena y para eso revisamos varios libros de pájaros de donde sacamos la forma del juguete. Elegimos pájaros flaquitos para que fuera más fácil de manipular”, indica Morgan a La Hora.

Pero este peculiar artículo aún no puede ver la luz, pues primero deben hacerse los estudios para probar la factibilidad de sus materiales.

“Queremos que, aparte de la silicona, tenga nanopartículas de cobre que aporten con su poder antibacteriano. Es importante buscar nuevas alternativas en esta industria que siempre está avanzando y buscando fórmulas más higiénicas. Además, no queremos lanzar sólo un producto bonito y funcional, también queremos sumarnos a la innovación nacional y apoyar a la economía a través de la exportación de placer y de un juguete que contiene el metal que distingue a Chile”, indica.

Hasta ahora se han hecho prototipos, pero Morgan aclara que necesitan que el proyecto se materialice con ayuda de varios compatriotas, y para eso se necesitan juntar $5 millones.

Para lograrlo, el pasado 24 de mayo lanzó una campaña web en la página www.idea.me/japijane para financiarlo vía crowdfunding (cooperación colectiva).

Ahí, a través de un video explicativo y entretenidos premios, invita a sus seguidores y quienes quieran sumarse, a aportar con dinero para hacer realidad la iniciativa.

“En un comienzo el plazo era hasta el 30 de junio, pero decidimos extenderlo hasta el 7 de julio, ahora que terminó la Copa Centenario para que más gente participe. Llevamos más de la mitad recaudada con el aporte de setenta personas aproximadamente. Hay mucha buena onda, y lo agradecemos, pero falta colaboración monetaria”, dice.

Hace un año, Morgan volvía de una feria de juguetes sexuales, en EE.UU., cuando se le ocurrió hacer uno propio.

“Japi Jane cumplirá diez años en noviembre y queremos celebrarlos con el creación del vibrador. Nuestra intención es tener las pruebas científicas listas en noviembre para comenzar con el prototipo”, indica.

Aunque le gustaría que el producto tuviera el sello de fabricación chilena, esta opción es casi imposible.

“No hay empresas en Chile y Latinoamérica dedicadas a este tipo de rubro, sólo en Europa y EE.UU. Estamos barajando algo en Chile, pero existe poca experiencia. En Europa, por ejemplo, hay más historia sobre esto”.

El desafío, más allá de lo estéticos y lo tecnológico, es poder dar un paso orientado a la sexualidad.

“El concepto detrás del producto tiene que ver con el jugar y disfrutar en pareja, cosas que lamentablemente estamos olvidando al priviliegiar el rendir y ser normales en base a lo que dictamina el sexólogo de turno en revistas. Es importante avanzar en este rubro principalmente por lo que representa el juego, pues permite que avancemos integrando la diversidad en el placer y entender que hay muchas formas de potenciarlo. Jane ya marcó un precedente y éste será otro dentro de su carrera. Para mí es un orgullo participar en esto por el romanticismo y mística que hay detrás del primer juguete sexual hecho en Chile”, explica Rodrigo Jarpa.

Premios para aquellos que colaboren en la página

En este proyecto se premia a quienes hacen aportes monetarios, según el monto depositado.

Entre los regalos hay anillos vibradores, cuentos para adultos con ilustraciones, postales exclusivas, bolsas ecológicas, el peluche japi elefante vibrador, orientación del sexólogo Rodrigo Jarpa, una noche romántica en el motel Cozumel y talleres de sexualidad con Japi Jane.

Aquellas personas que donen $1 millón tendrán la posibilidad se participar en la primera prueba del prototipo del juguete sexual chileno. Además, la persona quedará registrada en los créditos como miembro del equipo creador del aparato.