LUN Las Ultimas Noticias, julio 2009

LUN FuegoProduce calorcito extra entre las partes intervinientes, ideal para capear el  frío invernal.  Llegó el Condón de Fuego, el látex que le hace la mitad de las tareas.
Juan Morales H.

Llegará el día en que, de tanto invento raro, ya no será necesario tener sexo con alguien, sino que bastará con ingresar a una máquina y apretar un botón, ahorrando de paso la plata del cine, de los pisco sours, y el
titánico estrés mental de parecer interesante y buen tipo.
La última novedad tecnológica del placer que apunta a dicha dirección
tiene un nombre sugerente: El Condón de Fuego, de Durex. Como se
desprende del enunciado, se trata de un profiláctico. La segunda parte,
sin embargo, es menos exacta. En rigor, el condón no quema, calienta,
entendiéndose por calienta todas sus ricas acepciones.
Como explica Jane Morgan, la empresaria del amor desprejuiciado que
importó el adminículo: “Lo que produce es un calor, tanto en el hombre
como en la mujer, al momento de la penetración, produciendo
sensaciones nuevas y placenteras. El calor lo produce el compuesto del lubricante que se activa con la fricción”. Ideal para los friolentos que
sufren con el invierno.
“Mmmmm, en realidad no me dio calor corporal, sino que solo genital”,
explica Diego, que ha probado un par de veces el “preservativo
Toyotomi”, como ya le llaman en ciertos círculos. “Sentí un calor que fue
creciendo en intensidad y que me hizo sentir algo diferente y rico. No sé
si lo usaría todos los días, en todo caso. ¿Mi pareja? A mi pareja también
le gustó. Obvio, si estaba con papá”, se cachetonea Diego, que prefirió
mantener su apellido en secreto.
El Condón de Fuego está a 1.990 pesos el paquete de tres preservativos y
por el momento se puede adquirir en el local de Jane, ubicado en
Providencia 2250, oficina 1. Llegar y llevar.
“Mira, así como me lo cuentas, no me tienta mucho comprarme el famoso
condón ese”, comenta el experimentado Ricarte Soto. “Trato de
imaginarme la sensación de tener una estufa ahí, pero no veo qué tenga
que ver el calor con la satisfacción sexual. Capaz que me lo queme”.
El periodista, en todo caso, cree que cualquier estrategia que incentive el
uso del condón o que aumente la dosis de placer, está bien, y de pasadita
desmiente el mito de que los hombres de edad sean reacios a usar
preservativo: “Cuando yo tenía 18 años el tema de la píldora no estaba
muy extendido y era uno el que tenía la responsabilidad de prevenir un
embarazo. Y yo fui de los que pasé vergüenza a los 17 años yendo a una
farmacia a comprar condón”.
“A mí me gustaría probarlo, o sea, me gustaría que un guachón lo pruebe
conmigo”, opina la doctora y magíster del placer, María Carolina. “Yo soy
súper friolenta y de repente puede que sirva para capear mejor el
invierno. Quién sabe”.