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Japi Libro: Tigresas

¿Alguna mujer acá ha salido con alguien mayor? Ok, me imagino que sí. Y me imagino que hemos tenido la típica fantasía de ser la pendejita favorita del profe, de resolver daddy issues, de sentirse “protegida” por la figura de un mino mayor, con más experiencia, más solidez.

¿Y al revés? ¿Con uno menor? Mujeres mayores con hombres menores es lo que explora el libro Tigresas, de Claire Irvin.

Caroline es una mina increíble. Tiene cuarenta años pero tiene un cuerpazo de 25. Es millonaria, dueña de su propio negocio de ropa y accesorios de lujo, tiene una hija adolescente cómplice y cariñosa y un marido viejo pero rico. Todo va súper, hasta que descubre que el hueón la engaña, y ¡paf! se desata el acabóse, el caos apocalíptico, la ruptura de certezas, la rabia, el deseo, la angustia y la libertad. Dentro de todo este terreno incierto, inerme, Caroline empieza una relación con Adam, un modelo de 19 con ganas de ser cineasta, caballero y sensible (y minísimo, obvio).  Sobrepasa a las dudas iniciales al enterarse que sus amigas, de la misma edad que ella y casadas, tienen sesiones de sexo intenso y revitalizador con varios jovencitos. Aunque lo de Caroline y Adam es distinto, claro.

Es fácil relacionarse con Caroline. Es exitosa, pero algo ingenua. Minísima, pero a veces se siente ridícula. Es analítica, pero vulnerable. El libro entero es algo así. Chispeante, diseñado para utilizarse para fantasear: hay constantes referencias a ropa de marcas increíbles, glamour, diálogos entre amigas, y extensas descripciones del cuerpo del joven héroe. Incluso, más adelante en el libro nos enteramos de que la protagonista, a sus 42 años, nunca había tenido un orgasmo. Por eso mismo, la primera –e intensa- escena de sexo entre Caroline y Adam es bastante placentera de leer.

Me da un poco de vergüenza decir que me lo devoré. El libro es adorable y divertido.

Encuéntralo en la librería Qué Leo y aprovecha de visitar su nuevo local en el Apumanque.

 

 

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Sexo a distancia ¿ Cómo se hace?

¿Recuerdas cuando tu hombre de las cavernas se fue de viaje y te morías por hacer el amor esa noche y no otra? ¿Cuantas veces lo hiceron por Skype? ¿O cuántas otras se toquetearon, cada uno a sí mismo, mientras gemían por teléfono? En tiempos de chat por voz, el ClubVibe, es un vibrador que se puede activar con la voz de tu amante. Se puede utilizar además conectandolo a un reproductor de música (iphone, ipod o mp3), con música de ambiente en un concierto y tiene un modo manual que permite elegir entre siete intensidades de vibración. Esto es placer desde tus oidos, el otro clítoris que tenemos. ¿Lindo no?

Así se acortan varios kilómetros entre su pene y tu vagina, entre su boca y tu clítoris, entre su glande y tu punto G. Imagina la escena: te llama y dice que no hay ninguna extranjera que le revolucione tanto como tú (y te lo cuenta mirando a la rusa que se le acaba de cruzar en el bar, pero eso no lo sabes ahora). Y en seguida, cuando te prendes, él entra a su cuarto y continúa la sesión allí, en la intimidad del hotel cinco estrellas. Y tú con ClubVibe o cualquier otro vibrador entre las piernas, en otra ciudad, en otro país. Y así, se van juntos, tan lejos y tan cerca al mismo tiempo.
Suena perfecto, aunque mejoraría la idea y transformaría el juguete para que se pudiera introducir dentro del cuerpo y funcionara en cualquier lugar. En el metro, por ejemplo, o en la pega. Así, apuesto que no habrían más llamadas perdidas en este planeta. Deberían auspiciar el invento las compañías telefónicas.

 

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Sexo con calcetines facilita el orgasmo

Siempre me pareció poco sexy tirar y que el hombre tuviese puesto los calcetines. Tanto así que me preocupo de sacárselos a mi pololo, y si yo misma los tengo puesto, le pido que me los saque. Así que me sorprendió esta noticia.

Porque según contaron en el diario El Mundo, un estudio Holandés descubrió que la comodidad del cuerpo es primordial para llegar bien, o llegar rápido. Y si logras mantener el calor del cuerpo, ya sea con calcetines o teniendo sexo debajo de las sábanas, entonces el ambiente es más propicio, de hecho, un 30% más fácil.

Un dato no menor ahora que estamos en invierno, y que el viernes llueve y toda la chuchoca. No se destape los pies, aplique scaldasonno y así el orgasmo no se le va a escapar con el frío.

* El doctor que hizo este descubrimiento se llama Gerst Holstege, y también comprobó que al momento del clímax, tu cerebro apaga los sistemas de alerta y de miedo.

 

 

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Yoga realmente es para tener mejor sexo

 

Hace poco se descubrió al enésimo profesor de Yoga que engañaba a sus alumnas predicando sobre la vida “zen”, y que aprovechaba de acostarse con todas. Si bueno, un pobre tipo que tiene que inventar cosas para que se acuesten con él, y mujeres tontas que caen en una trampa como esa. Lo importante, es que leyendo por ahí, descubrí que el yoga originalmente nació para mejorar la práctica del Tantra.

Específicamente el Hatha Yoga era un derivado del Tantra, que en la India medieval quería unir el cuerpo del hombre y la mujer con el cosmos. Esto incluía, como saben, sexo grupal. El Tantra digo. Porque se  veneraba la vagina de la mujer y tal. El Hatha nació para facilitar la práctica del Tantra, entrenar las respiraciones, los actos estimulantes, el sexo… ya saben, para unirse con el cosmos. En esa época las dos prácticas tuvieron pésima reputación, porque bueno, todos tenían mucho sexo, todo el día con todo el mundo, con el pretexto de la espiritualidad.

Hoy en día la unión entre el Tantra y el yoga está más bien desaparecida, le sacaron el erotismo finalmente, para hacerla ver saludable (y vendible, si me preguntan a mí). Pero en la realidad, si practicas Yoga regularmente, vas a andar más caliente. Esa es la verdad. Porque tu zona pélvica va a estar más sensible, vas a tener orgasmos con más facilidad y van a ser definitivamente más intensos.

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